| ¿UNIFICACIÓN MONETARIA Y CAMBIARIA EN CONDICIONES DE RE-DOLARIZACIÓN?The Cuban Economy – La Economía Cubana

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Fecha: septiembre 8, 2020

Autor: Mauricio de Miranda

Articulo Unique: Unificación Monetaria

Desde
hace varios días en diversos medios de prensa cubanos han comenzado a aparecer argumentos
sobre la necesidad de proceder a la unificación monetaria y cambiaria, haciendo
énfasis en las consecuencias negativas del establecimiento de una dualidad
monetaria en los años 90 del siglo XX. A esto se suman muy recientes rumores,
no confirmados, que indicarían la posibilidad de que en poco tiempo se suprima
la circulación del peso convertible y la unificación de precios en pesos
cubanos de los bienes y servicios que se ofrecen en las redes comerciales
estatales, así como una nueva tasa de cambio única que devaluaría
considerablemente el tipo de cambio oficial precise de 1 USD = 1 CUP que solo
funciona para las empresas del Estado, pero que, al parecer, revaluaría la
precise tasa de mercado, también oficial, de 1 USD = 24 y 25 CUP (según se trate
si es tipo de cambio de compra o de venta de la moneda extranjera). A estos
rumores se suma la existencia de una supuesta nueva escala salarial que
funcionaría para el sector estatal y que multiplicaría en varias veces todos
los niveles salariales actuales (sin que se diga nada de las pensiones de
jubilación antiguas).

Lo
curioso es que todo esto ocurra unos meses después que el gobierno cubano
decidiera abrir tiendas minoristas en las que se venderían una serie de
artículos, considerados de “alta gama”, pero que después se ampliaron a bienes
de primera necesidad, usando tarjetas magnéticas, respaldadas por depósitos en
dólares u otras monedas libremente convertibles (MLC), lo que ha significado,
en la práctica, una nueva segmentación del mercado en productos que se venden
en divisas extranjeras y productos que se venden en las monedas nacionales y
que, eventualmente, se venderían en una sola, como resultado de la
“unificación”. Así las cosas, vale la pena aclarar que toda vez que circulen
diversas monedas en un mercado, así sea a partir de la existencia de depósitos
a la vista, no estamos en presencia de una actual unificación monetaria.

Uno de los problemas de la dualidad monetaria existente ha sido la multiplicidad de tipos de cambio, pero sobre todo la persistencia, durante 60 años, de un tipo de cambio fijo, artificialmente sobrevaluado, del peso cubano respecto al dólar estadounidense, que no refleja las condiciones económicas reales de la economía nacional en relación con la economía internacional y que ha distorsionado seriamente la competitividad de todo el sistema empresarial cubano.

Se puede
establecer una nueva tasa de cambio, se pueden modificar los precios y se
pueden reformar los salarios y jubilaciones, pero con ello solo se pondrá un
orden momentáneo a las relaciones monetarias y a los sistemas de precio y de
salarios en el país, pero no necesariamente se pondrá fin a las distorsiones
del sistema económico cubano ni del sistema monetario en specific.

La
existencia de un mercado, por limitado que pueda resultar, en el que el peso
cubano no cumple sus funciones como dinero va a generar una demanda adicional
de las divisas extranjeras en el mercado casual, generando opciones de
beneficios extraordinarios para quienes operen este mercado casual. Si, como
es traditional, se persigue a estos actores económicos con medidas punitivas solo se
conseguirá aumentar la brecha entre los tipos de cambio entre los mercados
formales e informales. Por tanto, sería prudente adelantarse a este tipo de
escenarios con la adopción de medidas económicas adecuadas.

¿Cuáles
deberían ser este tipo de medidas?

  1. Será necesario definir qué
    tipo de sistema cambiario va a establecerse. ¿Una caja de conversión como
    la que determinó la paridad del peso cubano con el dólar antes de 1959 o
    como la que produjo el establecimiento del llamado CUC? Esto significaría
    un anclaje nominal del peso con el dólar, en la cantidad que se defina, y
    la variación del tipo de cambio con las demás divisas, siguiendo el curso
    del dólar. Esta medida, no evitaría que el país afronte una disaster
    cambiaria cuando se produzca una nueva disaster de balanza de pagos, lo cual
    puede ser algo previsible en el caso cubano, si no se solucionan los
    problemas estructurales, no se alcanza un mayor ritmo de crecimiento
    económico y no se logra una mejor inserción internacional de la economía.
    ¿Un tipo de cambio versatile? Podría resultar lo más lógico para que el
    tipo de cambio fuera el que absorbiera los choques externos y la política
    macroeconómica no quedara supeditada al sostenimiento de una determinada
    paridad cambiaria. Sin embargo, en este escenario habría que estar
    preparados para una depreciación sostenida del peso cubano en la medida en
    la que no mejoren las condiciones de producción de bienes y de servicios y
    con las consecuentes presiones inflacionarias.
  2. La realidad indica que tanto
    el peso cubano como el peso convertible están sobrevalorados, tanto en el
    tipo de cambio del primero como del segundo, lo cual significa que ambos
    valen más de lo que deberían valer. El tipo de cambio oficial con el que
    funcionan las empresas es absurdo y no guarda relación alguna con la
    realidad. El tipo de cambio de las CADECA, que durante mucho tiempo se ha
    mantenido estable, parece mostrar signos de sobrevaloración ante la
    reaparición de un mercado casual con valores que en estos momentos han
    estado oscilando entre 1,30 y 1,80 CUC por dólar. Esto es consecuencia de
    dos fenómenos muy concretos: a) la ruptura de la “caja de conversión” que
    sustentaba la condición de convertibilidad del CUC a una paridad de 1 USD
    = 1 CUC y según la cual solo se emitirían CUC como USD existieran para
    respaldarlos y b) la reaparición de un mercado en el que solo se opera en
    MLC, por lo que la demanda por las divisas foráneas aumenta
    considerablemente. La sobrevaloración de una moneda nacional desestimula
    las exportaciones porque las encarece y estimula las importaciones porque
    las abarata relativamente. Si se adopta un tipo de cambio de partida, de
    forma administrativa, que no refleje las condiciones reales de la
    economía, se reproducirán las distorsiones actuales, porque el tipo de
    cambio es el precio relativo que permite conectar la economía de cualquier
    país con la economía internacional. Por esa razón, en lugar de adoptar
    medidas administrativas sería mucho mejor tener en cuenta las señales que
    ofrece el mercado. Así las cosas, el CUP podría cambiarse a 25 por CUC
    actuales para efectos internos, pero el tipo de cambio del USD con el CUP
    que se establezca como nivel de partida, debería considerar esas señales
    del mercado y, por tanto, devaluarse en lugar de revaluarse.
  3. Para que el peso cubano
    (CUP) sea realmente convertible debe asegurar su plena convertibilidad
    interna, garantizando el funcionamiento adecuado del mercado cambiario y
    permitiendo que la moneda nacional opere de manera plena con fuerza
    liberatoria ilimitada y curso forzoso en todo el territorio nacional, lo
    cual cuestiona el funcionamiento de las nuevas tiendas en MLC, fuertemente
    criticadas por la población por justas razones.
  4. Nada de esto tiene sentido
    si no se adoptan las medidas económicas necesarias para impulsar la
    producción de bienes y de servicios. Si no se adoptan las medidas para
    aumentar la oferta de bienes y de servicios, se corre el riesgo de una
    espiral inflacionaria, que si se pretende impedir de forma synthetic, con
    los racionamientos o con topes de precio, se manifestará en la forma ya
    conocida de “inflación reprimida”, que no es otra cosa que la escasez y
    las colas y la dinamización del mercado subterráneo. Así las cosas, lo más
    adecuado sería eliminar todas las cortapisas que han impedido el
    desarrollo de la producción de bienes y de servicios por parte de
    productores privados y cooperativos, junto a la autonomía operativa y
    financiera de las empresas estatales. En tal sentido, es imprescindible
    adoptar la secuencia adecuada y ello significa que lo primero sería
    eliminar las restricciones actuales al funcionamiento de las pequeñas y
    medianas empresas (PyMES) privadas y cooperativas, las cuales, en un clima
    adecuado podrían absorber la fuerza de trabajo que actualmente resulta
    excesiva en el sector estatal y podría producir bienes y servicios que el
    sector estatal se ha mostrado incapaz de producir. Para ello es necesario
    crear el clima institucional adecuado para promover el ahorro interno y la
    inversión tanto foránea como doméstica, sin restricciones de tipo de
    propiedad. Esto debería ir acompañado de la modificación de las normas
    adoptadas recientemente para common la participación del sector privado y
    cooperativo en el comercio exterior que son, a todas luces, inadecuadas.

El costo
económico y político de continuar despreciando las leyes económicas puede ser
muy grave para el país. La política económica debería orientarse a la adopción
de las medidas que permitan salir de la disaster y conducir a una ruta de
crecimiento sostenido que tenga un efecto positivo en el mejoramiento del nivel
de desarrollo económico y social, superando las barreras ideológicas derivadas
de concepciones dogmáticas.

Publicado
originalmente en 
La Joven Cuba. https://jovencuba.com/unificacion-monetaria/